-¿Cuáles son tus superpoderes?-¿Superpoderes? Tío, si ni siquiera sé cómo mear con esto.
"¡Shazam!" David F. Sandberg
Los primeros cómics de superhéroes que aparecieron en los años 40 iban destinados a niños pequeños. Los jóvenes lectores admiraban a los protagonistas, pero les faltaba un personaje con el que identificarse, y así surgieron esos molestos discípulos que seguían a los héroes en sus aventuras. Batman tenía a Robin, el Capitán América tenía a Bucky y los niños se veían reflejados al fin en aquellos jóvenes compañeros. Pero a alguien se le ocurrió perfeccionar la idea, dándole un interesante giro. ¿Y si el superhéroe, valiente y musculoso, fuese un niño hechizado?
Así nació Capitán Marvel, y aunque hace mucho dejó de estar entre los superhéroes más famosos, durante un tiempo en los años 40 fue el cómic más vendido, por delante de Superman. Ante semejante enemigo, DC demandó a los autores de Capitán Marvel por considerarlo un plagio de Superman (la apariencia y los poderes son muy similares, no se puede negar), en un pleito que arruinó a la editorial que le publicaba, viéndose obligada a vender los derechos del personaje precisamente a DC, que le incorporó a su colección de héroes. Tiempo después Capitán Marvel volvió a los tribunales, en esta ocasión para luchar por su nombre en una batalla legal que volvió a perder contra Marvel, pasando el personaje a llamarse Shazam.
Sé que me estoy enrollando mucho con los orígenes del personaje, pero es importante. Porque lo que en su día fue la razón de su éxito, con el tiempo se convirtió en la causa de su caída. Y es que los cómics ya no van dirigidos a niños pequeños. Jóvenes e incluso adultos se transformaron poco a poco en su público y esto perjudicó a Shazam. Batman puede actuar perfectamente sin Robin. De hecho, en las últimas pelis es un personaje que ha desaparecido. Bucky se actualizó, convirtiéndose en el Soldado de Invierno. Pero Shazam es un niño. Es la gracia del personaje, su esencia, y no se puede cambiar.
La han modificado un poco, eso sí. En los cómics Billy tiene 12 años cuando consigue sus poderes y en la peli es un adolescente de 14, pero por lo demás han respetado el espíritu del Capitán Marvel, haciendo un filme destinado a la chavalería. Lógicamente los niños de ahora no son como los de los años 40, pero si vais a ver la peli de hoy conviene que sepáis que es bastante infantil.
Ya sabéis que me gustan las historias en las que alguien se convierte en otra persona, ya sea por un engaño o por arte de magia, y si a eso le unimos superpoderes la mezcla promete. Por eso pensaba que la película de hoy me iba a gustar más. Contaba con que iba a ser una comedia y tiene sus momentos, pero la cosa pierde fuelle enseguida y al final se me ha hecho larga, tanto que ahora mismo no sé si la aprobaré unas líneas más abajo.
-Lo mejor:
·El chaval de la muleta.
·El tramo en el que está probándose, descubriendo qué poderes tiene y qué poderes no.
-Lo peor:
·Cuando acaba esa parte parece como si no supieran de qué manera seguir la historia. De pronto se encuentra con el villano y a partir de ahí la cosa va dando tumbos, con una eterna pelea final en la feria.
·El protagonista, Zachary Levi, me ha recordado todo el rato a Arturo Valls.
·Cuando se encuentra con su madre. En realidad todo el drama del prota es un poco rollo.
·No me gustó nada cómo han hecho a los monstruos que van con el malo.
-Preguntas:
·¿No se parece el chico protagonista a Maisie Williams?
Nota: 4,5
Podría decir que "¡Shazam!" no engaña a nadie. Tal y como se veía en el trailer, el prota no para de hacer gansadas y en muchos momentos parece casi una parodia del cine de superhéroes. Tampoco faltan los atracos, los abusones del colegio, la discusión con su mejor amigo y el villano frío y obstinado. Pero creo que salvando unas cuantas escenas, se ha desaprovechado al personaje. Un chico que de pronto se convierte en una especie de Superman da para mucho más que unos cuantos chistes. Al final, a base de alargar la broma pierde gracia y después todo se reduce a un interminable enfrentamiento con el villano. No voy a decir que sea horrible, pero ni sumando todo lo que me ha gustado le da para aprobar.


















